Meningitis en perros

Meningitis en perros

El cerebro y la médula espinal están cubiertos por tres láminas de tipo conectivo que de afuera hacia adentro se llaman duramadre, aracnoides y piamadre.

Estas membranas tienen la función de proteger el sistema nervioso central de agresiones tanto mecánicas como químicas e infecciosas.

Entre la aracnoides y la piamadre encontramos la presencia del líquido cefalorraquídeo que actúa como un cojín hidráulico para proteger a la neuropatía del trauma físico, como un amortiguador que regula los desequilibrios químicos y nutricionales del cerebro.

Tipos y causas

Meningitis

La Meningitis es la inflamación de estas estructuras y puede involucrar o no al sistema nervioso con una sintomatología, progresión y una conclusión que puede variar mucho en función de su origen y la oportunidad con la que se diagnostique y aborde.

Podemos distinguir en función de la causa subyacente de esta patología.

  • Meningitis aséptica
  • Meningitis viral
  • Meningitis bacterial
  • Meningoencefalomielitis eosinofílica
  • Meningoencefalomielitis granulomatosa

Las causas pueden ser de tipo:

  • Bacteriano
  • Viral
  • Parásito
  • Micótico
  • Inmune
  • Tóxico
  • Tumor

Una de las mayores preocupaciones de los dueños de perros que padecen este tipo de patología (tras obviamente salvar a su cachorro) es la posibilidad de que el contacto con el paciente pueda resultar peligroso para ellos mismos y para otros animales.

En el caso de las meningitis infecciosas como las bacterianas, virales y fúngicas, existe la posibilidad de infectar a los demás pero no a los humanos; mientras que en lo que respecta a todas las demás, se trata de formas no infecciosas incluso para congéneres.

Sintomatología

meningitis en perros

La sintomatología es sumamente variada y cambia según la causa original, el estadio en el que se encuentra la enfermedad y la evolución que está teniendo en base a diversas variables.

Entre los síntomas que podemos reconocer están:

  • Dolor cervical
  • Cifosis
  • Renuencia más o menos avanzada a moverse con cambios de marcha que tienden a volverse rígidos
  • Temperatura
  • Sensibilidad espinal
  • Debilidad
  • Parálisis
  • Depresión sensorial
  • Convulsiones
  • Ceguera
  • Conmoción
  • Hipotension
  • Hiperestesia

Además, los vómitos y la diarrea también pueden aparecer como síntomas genéricos (la próxima vez que a tu perro no le vaya bien, no pienses inmediatamente en la meningitis como la primera causa, te recomiendo…..).

Desafortunadamente es una enfermedad que puede afectar a perros de cualquier edad y estadísticamente parece afectar principalmente a los terriers y a la mayoría de las razas medianas-pequeñas (especialmente al Pug ), a excepción del Bernese Mountain Dog que está sujeto a meningitis. -poliarteritis típica de la raza.

Una visita oportuna a su veterinario de confianza puede ser crucial para una recuperación rápida que deje la menor cantidad posible de signos de daño nervioso.

Cómo diagnosticar la meningitis

Para la identificación de la enfermedad se requieren una serie de pruebas que pueden variar según los síntomas, entre estos, los más utilizados son

  • Hemograma completo
  • Serológico completo
  • radiografía
  • Ultrasonido
  • Resonancia magnetica
  • Tomografía computarizada
  • Examen de LCR (fundamental)

A través de estas pruebas es posible realizar un correcto diagnóstico diferencial que permitirá rastrear el origen de la patología (no todas las formas de meningitis tienen una causa identificable, ver la forma aséptica).

Este paso es fundamental porque si no se resuelve la causa subyacente del problema, la terapia dirigida a resolver la meningitis, que generalmente se basa en el uso de antiinflamatorios esteroides, será sólo parcial y temporalmente eficaz.

En el caso de las formas bacterianas, el origen más común es la extensión de una infección local por contigüidad de tejidos como oídos, ojos, senos nasales, o áreas de discoespondilitis u osteomielitis, mucho más raramente son infecciones transmitidas por sangre.

En situaciones similares, serán de gran utilidad cultivos destinados a identificar el germen responsable y el antibiótico más eficaz contra él; si no es posible identificarlo, será necesario confiar en el uso de antibióticos de amplio espectro capaces de superar la barrera hematoencefálica.

Si nos encontramos en presencia de ataques convulsivos, independientemente de la etiología, recurriremos al uso de anticonvulsivos, así como, en el caso de aumento de la presión intracraneal, se utilizarán diuréticos con el fin de reducir la propia presión.

Si el agente causante fuera un hongo o un parásito, seleccionaremos un antifúngico o pesticida para el tratamiento que solucione el problema.

En definitiva, como se mencionó anteriormente, además de tratar la inflamación de las meninges y tratar los síntomas genéricos, es fundamental identificar y eliminar el origen de la enfermedad.

Desafortunadamente, no todas las formas de meningitis tienen un origen claro e identificable, o en cualquier caso, como en el caso de los virus, no siempre es posible tratarla; en estos casos lo único que se debe hacer es tratar los síntomas y mantener en la mayor medida posible un estado de hidratación y nutrición del sujeto, esperando que pueda superar espontáneamente la enfermedad.

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Seguimiento

Dependiendo de la forma que estemos tratando, las recaídas son posibles incluso pasados ​​meses, por lo que además de no tener demasiada prisa por suspender el uso de corticoides, será necesario comprobar la presencia de dolor especialmente en la zona cervical, la situación de la leucocitosis, la eficacia de los tratamientos encaminados a resolver las infecciones / infestaciones del caso y la presencia de cualquier signo neurológico mediante revisiones periódicas a realizar en nuestro veterinario de confianza o en la estructura que nos indique como referencia.

Desafortunadamente, dependiendo de la puntualidad del diagnóstico y la forma en la que nos hayamos encontrado, el pronóstico no siempre es bueno y, a pesar de los esfuerzos de los médicos para brindarle al paciente el cuidado y la resistencia, el resultado podría ser letal.

Afortunadamente esta no es una patología muy común y la mayoría de los síntomas que he enumerado anteriormente son típicos de varias enfermedades mucho menos graves, por esta razón no quiero que pienses inmediatamente en lo peor pero, en caso de necesidad, contacta siempre con tu médico. veterinario para un chequeo.

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